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sábado, 6 de julio de 2013

SIERRA BERMEJA (2) Los Robles del Pico Jardón

Sigue soplando el levante y toda la Sierra Bermeja se encuentra inmersa en una intensa niebla. Hoy el objetivo es visitar los Robles Melojos relicticos del entorno del Pico el Jardón.



Partiendo desde San Pedro de Alcantara en Dirección a Ronda, tras unos treinta minutos de ascensión por la carretera de Ronda nos encontraremos una pequeña pista Asfaltada que nos llevara al Valle del Genal, pasando primero por pinares y acto seguido por unos inmensos castañares, nos llevará a Pujerra. Tomamos esta pista estrecha y tortuosa con el sol del alba y una intensa niebla, cuando llegamos a los castañares, ahora en flor y con un denso follaje la poca luz que nos llega tamizada por la niebla se desvanece, entrando en un ambiente oscuro y tenebroso, que unido a la soledad y silencio que se respira así como al absoluto desconocimiento de la zona….. vamos que se te ponen los pelos de punta. Poco antes de llegar a la cooperativa de Castañas (supongo pues el navegador da palos de ciego y solo tengo suposiciones de mi ubicación) parte una pista a la izquierda, aquí surge la duda, la niebla no me deja ver nada y no logro orientarme, por casualidades del destino se oye el ronronear de un viejo land rover conducido por señor de avanzada edad, salvados, muy amablemente me indica que le siga pues lleva la misma dirección que un servidor (eso si no me dejaba de mirar un poco incrédulo me imagino que pensando que diablos hago en medio de la nada, en camiseta con el frío que hace y a tan intespectivas horas).


Entre castaños vamos viendo algunos cerezos, ya están cogiendo color.


Seguimos unos veinte minutos por la pista, entre Castaños, cerezos, algunos rodales de alcornoques, pinos y eucaliptos,  a una centena de metros tras pasar una alberca con una higuera, dejamos el coche al inicio de una pista que asciende hasta el puerto de los Arreados.



Entre el levante y la niebla, toda la pista transita entre pinos, alcornoques y quejigos broteroi mas o menos hibridados.





En el entorno del puerto y del Pico Jardón mas o menos dispersos, mirando al sur, para recibir la humedad de las nieblas, entre quejigos, alcornoques y pinos están los Melojos, son más de veinte y algunos de un porte majestuoso. Días atrás, me comentaba José Luis, Agente de Medio Ambiente y Amigo, que no recuerda haber visto nunca bellotas en estos robles, el caso es que tras inspeccionar la mayoría de los árboles solo acerté a ver unas pocas flores en un único ejemplar.

Al fondo entre alcornoques, los melojos.




 De nuevo, y a la vista de la inmensidad de estas sierras me pasa por la cabeza que estos robles, acantonados en este lugar del que casi no quiero acordarme, podrían ocupar muchos más lugares de este entorno.

Creo que sería muy interesante promover el uso de este roble en repoblaciones por toda la zona, eligiendo posiciones similares a las que ocupa, crestas y cimas expuestas a las nieblas procedentes del Mediterráneo, además de lindes entre fincas, vaguadas umbrías y espacios residuales entre los castañares, los cuales tienen unos requerimientos climáticos muy similares.


Y es que todo el tiempo que se deje pasar sin plantar un árbol, es tiempo perdido.








domingo, 30 de junio de 2013

SIERRA BERMEJA (1) Pinsapos en los Reales y Robles en Peñas Blancas

Aprovechando el primer lapsus vacacional he decidido hacer un Mar y Montaña, así que no es mal destino Estepona, donde a escasos kilómetros de sus fantásticas playas se encuentra Sierra Bermeja, todo un conjunto de montañas que albergan muchísimos tesoros.


La peculiaridad principal de esta sierra es su composición geológica, pues se trata del mayor macizo de peridotitas del mundo, rocas de origen volcánico ricas en hierro y platino, dándole además de su nombre su característico color a esta sierra.


El primer objetivo, como no podía ser de otro modo eran Los Reales, con su Pinsapar.




Partiendo, el pasado día 25 de Junio bien temprano, desde el mismo centro de Estepona, tomamos la carretera del valle del Genal, nada más cruzar la autopista A7, vemos la primera muestra de la que fuera la vegetación climax de esta zona, los alcornoques. Conforme la carretera va serpenteando y cogiendo altura, alternan las casas, con retazos de alcornoque y monte bajo, hasta llegar a los mismos pies de las peridotitas, en este tramo habremos visto algún quejigo (Quercus broteroi), nos encontramos a 350msnm. 

(Quercus Broteroi)

Seguimos ascendiendo, entre pinares de Pino Negral, Alcornoques y Madroños, cuando nos llama la atención, a nuestra derecha un viejo castaño, a 450msnm, justo al pie de la carretera y en plena solana, nunca los había visto en esta Posición tan expuesta, pues aunque es la cara de la sierra donde impactan las nubes que proceden del mar, la cota es llamativamente baja, está solo, pero a no muchos metros, existe un pequeño rodal a ámbos lados de la carretera.






Seguimos ganando altura, alternando inmensos pinares, con pequeños rodales de Alcornoques y cada vez más madroños. 


Nos acercamos al puerto de Peñas Blancas, a 990msnm donde el levante sopla esta mañana fuerte y la niebla pasa rápido, dejando su tesoro en forma de agua sobre la vegetación….no es el mejor día para venir en camiseta y bermudas!!!



En este punto la parada no es casual, sino que se encuentra uno de los motivos del por qué de esta excursión, y que más adelante tratare con más detenimiento, y es que a escasos metros al oeste del mismo puerto, existe un pequeño rodal de Robles Melojos. Entre algunos pinos y alcornoques y muchos madroños llego a divisar la silueta de uno de ellos, es el mas grande, se encuentran debidamente cercados a fin de protegerlos de los herbívoros. Pude contar dieciséis pies, de los cuales dos eran un poco mayores y el resto pequeños.








Después de este alto, seguimos la carretera hacia los Reales, pinos y más pinos con algunos alcornoques y muchos madroños, estamos ya de pleno en la zona de influencia de las nieblas y ello se hace patente por el manto de verdes Helechos Aguila que tapizan ahora el suelo del bosque. Tras unas curvas se adivinan los primeros Pinsapos, desparramados por la ladera, se trata de pequeños ejemplares que se han aventurado un poco más allá de lo que nos tienen acostumbrado, demostrándonos que son más versátiles de lo que muchos piensan y que su actual área de distribución, a pesar del cambio climático (que le afecta negativamente por perdida de hábitat), es inferior a su area potencial, muy posiblemente gracias a la acción de los Sapientísimos Seres Humanos.


 En una curva cerrada a la Izquierda, donde la carretera se ensaya, aprovechamos para dejar el coche, en este punto comienza nuestro “Paseo de los Pinsapos”. Ya se atisba en este punto la solemnidad del Pinsapar, hasta el punto de impresionar, que en esta sierra ocupa unas noventa hectáreas, el sendero señalizado que aquí se inicia nos adentra en un misterioso lugar, donde alterna la noche y el día, donde los viejos pinsapos, muchos de ellos ya muertos son sucedidos por nuevos ejemplares. 
















No se deja de oír en la penumbra, entre los helechos águila el sonoro canto del petirrojo, También chochines, carboneros y pinzones nos acompañan durante todo el recorrido. El lugar invita a recorrerlo admirando toda su inmensidad y riqueza.




 Impresionante, sin duda,  ha merecido muchísimo la pena, no me queda otra que apelar a la Administración, y por supuesto a toda la sociedad para que se de un uso razonable a este paraíso, dotándolo de la máxima protección, mejorándolo y preservándolo para las generaciones venideras.



Y es que todo el tiempo que se deje pasar sin plantar un árbol, es tiempo perdido.